terça-feira, 30 de abril de 2013

La nueva novela de Mario Vargas Llosa

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La nueva novela de Mario Vargas Llosa

'El héroe discreto' llegará a las librerías en septiembre.

24 de abril de 2013. Estandarte.com
Qué: El héroe discreto Autor: Mario Vargas Llosa Editorial: Alfagura Año: 2013 Cuándo: 12 de septiembre de 2013
El héroe discreto, la nueva novela de Mario Vargas, verá la luz en las librerías de España y Latinoamérica el 12 de septiembre de 2013.
El héroe discreto cuenta la historia paralela de dos personajes: el ordenado y entrañable Felícito Yanaqué, un pequeño empresario de Piura que es extorsionado, e Ismael Carrera, un exitoso hombre de negocios, dueño de una aseguradora en Lima, quien urde una sorpresiva venganza contra sus dos hijos holgazanes que quisieron verlo muerto. Viejos conocidos del mundo vargallosiano aparecen en estas páginas: el sargento Lituma y los inconquistables, don Rigoberto, doña Lucrecia y Fonchito, todos moviéndose ahora en un Perú muy próspero.
Felícito Yanaqué e Ismael Carrera, los protagonistas de El héroe discreto, son, a su modo, discretos rebeldes que intentan hacerse cargo de sus propios destinos, pues tanto Ismael como Felícito le echan un pulso al curso de los acontecimientos. Mientras Ismael desafía todas las convenciones de su clase, Felícito se aferra a unas pocas máximas para plantar cara al chantaje. No son justicieros, pero están por encima de las mezquindades de su entorno para vivir según sus ideales y deseos.
“Un libro lleno de humor, en clave de melodrama”, según nos informa su editorial, Alfaguara. ¡Habrá que esperar hasta septiembre para disfrutarlo!
Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, nació en Arequipa, Perú, en 1936. Aunque había estrenado un drama en Piura y publicado un libro de relatos, Los jefes, que obtuvo el Premio Leopoldo Alas, su carrera literaria cobró notoriedad con la publicación de La ciudad y los perros, Premio Biblioteca Breve (1962) y Premio de la Crítica (1963). En 1965 apareció su segunda novela, La casa verde, que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Posteriormente ha publicado piezas teatrales (La señorita de Tacna, Kathie y el hipopótamo, La Chunga, El loco de los balcones, Ojos bonitos, cuadros feos y Las mil noches y una noche), estudios y ensayos (como La orgía perpetua, La verdad de las mentiras, La tentación de lo imposible y El viaje a la ficción), memorias (El pez en el agua), relatos (Los cachorros) y, sobre todo, novelas: Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El hablador, Elogio de la madrastra, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto, La Fiesta del Chivo, El Paraíso en la otra esquina, Travesuras de la niña mala y El sueño del celta. Su último libro es el ensayo La civilización del espectáculo (Alfaguara, 2012). Ha obtenido los más importantes galardones literarios, desde los ya mencionados hasta el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour.

Discurso Cervantes de Caballero Bonald

http://www.estandarte.com/noticias/premios/discurso-caballero-bonald-en-el-premio-cervantes_1810.html

Discurso Cervantes de Caballero Bonald

Disfruta aquí del discurso íntegro pronunciado en la entrega del premio.

23 de abril de 2013. Estandarte.com
Qué: Discurso de José Manuel Caballero Bonald en el Premio Cervantes Año: 2013
José Manuel Caballero Bonald ha recibido esta mañana, Día Internacional del Libro, su Premio Cervantes, y ha pronunciado el discurso que puedes leer completo a continuación. ¡Felicidades, don José Manuel!
Discurso íntegro de José Manuel Caballero Bonald en la entrega del Premio Cervantes 2013
"Debo empezar reiterando lo más obvio: que el premio Cervantes me ha deparado la mayor satisfacción recibida en mi ya dilatado trayecto humano y literario. Se trata por supuesto de un motivo de orgullo muy especial y de un honor que va a acompañarme cada día, como un estímulo inagotable, en este ya sobrepasado arrabal de senectud. Tengo que hacerme merecedor de este reconocimiento magnánimo -me he repetido muchas veces-, como convenciéndome de que debía esmerarme para que mi trabajo literario alcanzara una suficiente validez. Sólo así iba a poder equilibrarse lo mucho que recibo con lo poco que ofrezco.
Deseo que mi gratitud se reparta efusivamente entre cada uno de los miembros del jurado y entre quienes han hecho posible que yo esté hoy aquí, conmovido y abrumado, recibiendo el premio mayor de nuestras letras. Pienso en algunos poetas y novelistas que me han precedido en este trance -Antonio Gamoneda, José Emilio Pacheco, Juan Marsé, Ana María Matute, Juan Gelman-, que son también amigos queridos y autores predilectos, y pienso en otros compañeros fraternales -José Ángel Valente, Carlos Barral, Ángel González, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo- a quienes la muerte cercenó la posibilidad de recibir los honores que yo recibo ahora. “Falta la vida, asiste lo vivido”, dijo Quevedo en un soneto eminente. Y eso es lo que me repito mientras recurro a esta evocación justiciera. Y mientras procuro sobrellevar la turbadora experiencia de hablar en una cátedra de la que irradió el magisterio del humanismo español, y desde la que se instruyó a algunos de los grandes ingenios de los siglos de oro.
El premio Cervantes viene a activar un vínculo siempre latente con nuestro primer y universal novelista, a quien me tienta aplicar el mismo encomio que dedicó Rubén Darío a Verlaine: “padre y maestro mágico”. No se me oculta que hablar de la significación de este premio dispone de ciertos desvíos retóricos difícilmente evitables. Pero prefiero, en este caso, la retórica a la mesura. He pensado mucho en las palabras que debía utilizar a este respecto. Y me he preguntado una y otra vez qué es lo que verdaderamente le debo a Cervantes, cuánto he aprendido de él para que, en virtud de este premio, se hayan asociado su ejemplo y mi devoción. Y sólo he encontrado respuestas deficientes.
Si las cuentas no me fallan, hace ahora justamente dos tercios de siglo que empecé a adiestrarme en el oficio de escritor, por lo que quizá merezca -eso sí- un premio a la constancia. Ya apenas si puedo evocar aquellas primeras sensaciones, tan remotas y difusas, de mi noviciado literario. Pero algo permanece imborrable: la certeza de que me hice escritor porque antes había leído a escritores que me abrieron una puerta, enriquecieron mi sensibilidad, me incitaron a usar la misma herramienta que ellos para interpretar la vida, para aprender a descifrarla. Sin esa enseñanza previa, nada habría sido lo mismo, claro. Tampoco yo estaría aquí ahora. Soy consciente de que mi biografía literaria depende tanto de los libros que he escrito como de los que he leído. Todos ellos constituyen como una especie de espejo múltiple donde me veo frecuentemente reflejado, y en todos ellos se alojan no pocos de mis descubrimientos de la vida precisamente porque también en esos libros descubrí otras vidas, experimenté la sensación de que algo había allí que me ofrecía la posibilidad de compartir un mundo ignorado y excitante.
Es posible que encontrara en aquellas lecturas algo parecido a una contrapartida, una compensación frente a la falta de asideros o los desconciertos de la edad. ¿Quién duda que leer es reconocernos en los otros, desentrañar lo que somos, recuperar lo que hemos vivido, incluso lo que no hemos vivido, resarciéndonos de nuestras propias carencias? Recuérdese que todos aquellos que se han valido de la opresión (desde los terrores inquisitoriales a los de cualquier censura dictatorial) para programar el mantenimiento de sus poderes, han coartado la libre circulación de las ideas. Los enemigos históricos de la libertad han recurrido desde siempre a una suprema barbarie: la hoguera. O quemaban herejes o quemaban libros. En las ficciones futuristas de un mundo amorfo, despersonalizado, regido por computadoras, la quema de libros representa algo más que un mandamiento atroz: es una metáfora de la esclavitud. Bien sabemos que destruir, prohibir ciertas lecturas ha supuesto siempre prohibir, destruir ciertas libertades. Quien no leía, tampoco almacenaba conocimientos. Y quien no almacenaba conocimientos era apto para la sumisión. De lo que fácilmente se deduce que conocimiento y libertad vienen a ser nutrientes complementarios de toda aspiración a ser más plenamente humanos.
Pienso que tal vez pueda permitirme una modesta jactancia en este sentido. Quiero decir que esa alianza que el escritor mantiene con sus primeras lecturas, con las fuentes literarias de su historia personal, tiene en mi caso -o yo deseo que tenga- un preámbulo inolvidable. Estoy refiriéndome a la inmediata posguerra, cuando se cimentaba el infortunio histórico del franquismo y cundían por el país muy variadas formas de desolación. Siempre me he hecho una pregunta obstinada: ¿empezaba yo a indemnizarme con la lectura de lo que me negaba aquel tiempo desdichado, pretendía remediar con el placer de un libro los sinsabores y privaciones de la historia? No creo que fuera consciente de nada de eso, claro. Pero puedo aventurar algunas pistas. Tengo muy presente, por ejemplo, que en el colegio de los Marianistas de Jerez, cuando yo cursaba el cuarto o quinto curso de Bachillerato, tuve un profesor de literatura, culto y afectuoso, que me facilitó una especie de florilegio hecho por él de las más llamativas aventuras de don Quijote. Quizá tardara en empezar a leerlas, quizá no había superado todavía esa prevención ante lo que se supone árido o dificultoso, pero cuando lo hice libremente algo inesperado se filtró en mi capacidad receptiva. No fue ninguna lección prematura, fue simplemente una conmoción insospechada.
Aún puedo revivir las emociones que me transferían esas precisas andanzas de don Quijote. No conservo el recuerdo sino el sedimento del recuerdo, la constancia placentera de haber descubierto un mundo fascinante, de haber roto un sello, abierto una ventana por la que podía asomarme a una nueva experiencia de lector, es decir, a una nueva enseñanza de la vida. Quiero recordar que medio entendí entonces que un libro te habla, pero también te escucha, que el hecho de elegir un libro y compartir con él una misma aventura también supone un ejercicio de libertad. Tal vez pudo ser ese el punto de partida de mis iniciales tentativas literarias, tal vez se inició en aquel ya distante tramo biográfico una vaga atracción sensible por el cultivo de la poesía. Aunque lo más seguro es que todo eso no sea sino una conjetura que me planteo al cabo del tiempo, cuando admitir su veracidad tiene ya mucho de licencia poética.

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Hashtang se traduce como etiqueta

http://www.estandarte.com/noticias/idioma-espanol/hashtag-se-traduce-como-etiqueta-en-espanol_1819.html

Hashtag se traduce como etiqueta

Así nos lo recomienda Fundéu BBVA. O usar cursiva.

30 de abril de 2013. Fundéu BBVA
Qué: Hashtag se traduce como etiqueta en español Autor: Fundéu BBVA
La traducción en español de la palabra hashtag, popularizada por los usuarios de Twitter, es etiqueta, según nos informa la Fundéu BBVA. Aunque lo cierto es que se nos hace extraño en estos momentos hablar de “La etiqueta #asedioCongreso se convirtió en trending topic” o “La elección de una etiqueta correcta es fundamental para el éxito de un proyecto”, y nos sale el hashtag con facilidad, con el tiempo es posible que se generalice el uso de etiqueta en vez de hashtag
Así recomienda Fundéu BBVA el uso de etiqueta en vez de hashtag:
El término inglés hashtag puede sustituirse por su equivalente en español etiqueta.
Un hashtag es una palabra, frase o grupo de caracteres alfanuméricos, empleada en la red social Twitter, mediante la cual se agrupan varios mensajes sobre un mismo tema; se identifica fácilmente, ya que está compuesto por el símbolo # (hash) y un nombre o etiqueta (tag), por ejemplo: #escribireninternet.
En los medios es frecuente encontrar el empleo de este término inglés: “Los usuarios se divirtieron con un hashtag que se hizo muy popular: #PeliculasEn1Tuit”  o “El hashtag #PrayforBoston (Reza por Boston) se ha colocado en primera posición mundial”.
En estos casos es innecesario el empleo de la palabra inglesa hashtag y por ello se recomienda que en su lugar se emplee el término etiqueta: “Los usuarios se divirtieron con una etiqueta que se hizo muy popular: #PeliculasEn1Tuit” o “La etiqueta #PrayforBoston (Reza por Boston) se ha colocado en primera posición mundial”.
En cualquier caso, si se opta por el anglicismo, hashtag debe escribirse en cursiva.

terça-feira, 22 de janeiro de 2013

Mayúsculas en los puntos cardinales

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Mayúsculas en los puntos cardinales

¿Por qué América del Sur va con mayúscula y no 'el sur de Lima'?

18 de enero de 2013. Estandarte
Qué: Mayúsculas en los puntos cardinales: Norte, Sur, Este, Oeste...
¿Se escriben con mayúscula los puntos cardinales: Norte, Sur, Este, Oeste…? Dudamos a menudo, por qué no confesarlo, así que hemos echado mano de nuestras dos principales referencias, el diccionario on line de la RAE y los consejos de Fundéu BBVA, y descubrimos lo siguiente.
Según la Fundéu, se escribirán con minúscula los nombres de los puntos cardinales cuando no formen parte del nombre propio ("Mi casa da al norte", "El sur de España es caluroso"). Pero se escribirán con mayúscula en casos como América del Sur, Corea del Norte, Europa del Este (región geopolítica).
También es correcto emplear Norte y Sur con mayúscula cuando se usan para oponer los países ricos y los emergentes, así como Este y Oeste para aludir a los países con culturas de origen asiático y europeo, respectivamente.
Fundéu BBVA coincide con las indicaciones de la RAE, aunque ésta añade que los puntos cardinales se escriben con mayúscula cuando se refieren a su significado primario. Veamos cómo lo explica:
Se escriben con mayúscula los nombres de los cuatro puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste) y de los puntos del horizonte (Noroeste, Sudeste, etc.) cuando nos referimos a ellos en su significado primario, como tales puntos, o cuando forman parte de un nombre propio: "La brújula señala el Norte"; "La nave puso rumbo al Noroeste"; Corea del Norte; la Cruz del Sur. También se escriben con mayúsculas los casos de Polo Norte y Polo Sur.
Sin embargo, cuando los nombres de los puntos cardinales o de los puntos del horizonte están usados en sentidos derivados y se refieren a la orientación o la dirección correspondientes, se escribirán en minúscula: "el sur de Europa", "el noroeste de la ciudad", "el viento norte". También se escribirán en minúscula estos puntos cuando estén usados en aposición: latitud norte, hemisferio sur, rumbo nornoroeste. En el caso de las líneas imaginarias, tanto de la esfera terrestre como celeste, se recomienda el uso de la minúscula: ecuador, eclíptica, trópico de Cáncer.
Conclusión: escribiremos los puntos cardinales siempre en minúscula, a excepción de:
-cuando formen parte de un nombre propio (América del Sur).
-cuando hagan referencia a su significado primario: "Navegaban rumbo al Oeste".
-cuando hagan referencia a países ricos (Norte), emergentes (Sur), países de cultura europea (Oeste) o de origen asiático (Este).

Tintín: influencias de Hergé

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Tintín: influencias de Hergé

Las analizamos, en el 84 cumpleaños del nacimiento de Tintín.

22 de enero de 2013. Pepe Álvarez de las Asturias
Qué: Influencias del cine, la política, la ciencia y el arte de Hergé y Tíntín Autor: Pepe Álvarez de las Asturias
Tintín nació el 10 de enero de 1929, en el recién creado suplemento infantil y juvenil Le Petit Vingtième, de la mano y el genio del belga Georges Remi, Hergé (alias que resulta de pronunciar sus iniciales a la inversa, R.G.), y desde entonces ha cosechado, década a década, un éxito inconmensurable. Veinticuatro tomos de 1929 a 1976 (el último, Tintín y el Arte-Alfa, no llegó a terminarse debido al fallecimiento del autor) de los que se han vendido, se calcula, más de 200 millones de ejemplares en más de 60 idiomas, y se han convertido en objeto de culto y coleccionismo en todo el mundo. No está mal para un joven boyscout que empezó a dibujar historietas en los márgenes de sus cuadernos escolares a la temprana edad de 7 años. Pero no estamos aquí para hablar de genios precoces, ni de cifras asombrosas, sino de curiosidades sorprendentes. Por ejemplo, las numerosas influencias del cine, la sociedad, la política, la ciencia, el arte o la amistad que hacen de sus historietas verdaderas crónicas de la historia. Una costumbre que, por cierto, le ha valido a Hergé continuas críticas por sus supuestas posiciones ideológicas (racista, colonialista, machista, nazi, colaboracionista… incluso misógino. ¿Pero es que acaso tenía tiempo el pobre Tintín de buscar novia?).
Ya desde su primera aventura, Tintín en el País de los Soviets, a través de su intrépido reportero Hergé realiza una dura crítica del régimen soviético (elecciones a punta de pistola, opresión, miseria…), siguiendo el espíritu belga de la época. "De esta magnífica ciudad que era Moscú he aquí lo que los Soviets han hecho, un suburbio infecto" denuncia Tintín mientras camina por una calle devastada.
Tintín y la URSS
Ello le colgó a Hergé la etiqueta de “derechista”, aunque criticó con idéntica dureza los regímenes fascistas en El Cetro de Ottokar, donde además de la estética nazi, la mentalidad bélica y la obsesión anexionista de Borduria frente al pacífico reino de Syldavia, hay una clarísima alusión en el personaje de Müsstler (Mussolini + Hitler). Y tampoco se libran las dictaduras latinoamericanas, encarnadas por las repúblicas de San Theodoros y Nuevo Rico en La oreja rota, una aventura inspirada directamente en el conflicto de la Guerra del Chaco, que entre 1932 y 1935 enfrentó a Bolivia y Paraguay por el control del Chaco Boreal.
Tintín y el nazismo
El asunto del colonialismo paternalista, muy belga en aquellos años 30, se deja entrever en historias como Tintín en el Congo, por el que fue (y aún hoy es) tildado de racista, aunque en ediciones posteriores se suavizó la apología colonialista. Y también toma posiciones Hergé en otros temas polémicos, como la ocupación japonesa en China en El Loto Azul (influido por su amigo Tchang Tchong-Jen, que introdujo a Hergé en la cultura china), la situación de los judíos y los palestinos en Tintín en el país del Oro Negro, la guerra fría en El Asunto Tornasol (incluyendo un extraño “culto al bigotismo”, al más puro estilo Lenin) o la mafia del Chicago gansteril en Tintín en América, donde, por cierto, encontramos al único personaje basado en la realidad que aparece con su nombre sin modificar: Al Capone.
Pero no todo es política y polémica en las aventuras de Tintín y en las desventuras de Hergé. También hay marxismo. El de los Hermanos Marx, claro. Un humor absurdo que se plasma literalmente en algunas viñetas, como las cáscaras de plátano que Harpo lanza bajo los pies de sus rivales en Plumas de Caballo (1932) y que Tintín repite en Los cigarros del Faraón; o la guerra entre Fridonia y Silvania en Sopa de Ganso y su escena de la explosión en el depósito de municiones, que Tintín repite en El País del Oro Negro. El gran Chaplin también tiene su hueco en Tintín: las visiones delirantes de Charlot creyendo ver a su compañero convertido en un pollo, en La Quimera del Oro, inspiran la escena en la que el capitán Haddock, bajo el sol asfixiante del desierto, imagina a Tintín como una refrescante botella de Burdeos, en El Cangrejo de las Pinzas de Oro.
Basil Zaharoff, TintínOtra de las principales influencias de Hergé a la hora de buscar inspiración para documentar sus historias fueron la prensa y las revistas, especialmente National Geographic. Los paisajes y personajes incas de El Templo del Sol están sacados de las acuarelas que el dibujante H. M. Herget publicó en el número de febrero de 1938. También los buzos que aparecen en El Tesoro de Rackham el Rojo, o Abdallah, el hijo del emir en El País del Oro Negro, que en realidad era el pequeño rey de Iraq, Feisal II. Otras apariciones curiosas está extraídas de la propia vida de Hergé: colaboradores convertidos en momias (Edgar P. Jacobs en Los Cigarros del Faraón), traficantes de armas de la época (Basil Bazaroff, representante de la Vicking Arms C.Ltd., que en la vida real era Basil Zaharoff, dueño de Vickers Amstrong Ltd., quien contribuyó a provocar  varios conflictos en la I Guerra Mundial para potenciar su negocio); el propio Hergé y sus amigos Jacobs y Melkebeke (en la recepción del Rey Muskar II en El Cetro de Ottokar), los ruidosos rallyes que el autor sufría en su mismísimo hogar (en Stock de Coque), un fiel y afortunado lector de Talence, llamado Jean Tauré (que aparece como periodista en Las joyas de la Castafiore) y, unidos en una misma viñeta, los héroes de Hergé versión carnaval: Mickey, Donald, Asterix, Snoopy y Groucho Marx. Y, como curiosidad final, después de atravesar una profunda depresión debido a su divorcio, Hergé dibujó su obra más personal y la única en la que no había “malos”: Tintín en el Tíbet.
El dibujante belga poseía un impresionante archivo personal con cientos de fotos y recortes de prensa de donde sacaba buena parte de sus ideas a la hora de crear personajes, situaciones, paisajes o ingenios. Por ejemplo, el entrañable y despistado profesor Tornasol está basado en el inventor y aventurero suizo Auguste Piccard, célebre por su pionera ascensión a la estratosfera en una cápsula presurizada colgada de un globo, con la que llegó a alcanzar los 15.971 metros de altura en 1932; en 1937 inventó un batiscafo y en 1953 descendió a más de 3.000 metros de profundidad.
Fernández y Fernández, de TintínPara la creación de los agentes Hernández y Fernández (Dupond et Dupont en el original), que no son ni gemelos ni hermanos, Hergé se inspiró en una foto del diario francés Le Miroir, donde aparecen dos agentes de la policía, con bombín y bigote, deteniendo a un peligroso delincuente. Otros personajes secundarios, como el periodista André, los hombres leopardo, marineros o maquinistas; y también motores, piezas de museo o prototipos de submarinos, literas espaciales y trajes de astronauta están extraídos directamente de fotografías reales, dando cuenta del nivel de detalle y perfeccionismo del genial Hergé. Como la mismísima mansión del Capitán Haddock, Moulinsart, que no es sino una versión ‘abreviada’ del Castillo de Cheverny. Y hasta su marca de whisky escocés, Haig’s Gold Label, tan real como “¡mil millares de mil millones de rayos y truenos!, ¡ectoplasma, rocambole, especie de calabacín diplomado!”
Gran maestro e inspirador de Hergé fue también Julio Verne, al que siguió sus pasos como precursor de los viajes espaciales. Entre 1950 y 1953 se publicaron Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna en cuya documentación el perfeccionista dibujante trabajó hasta el agotamiento. El resultado fue sorprendentemente parecido a la realidad… ¡quince años antes del alunizaje del Apolo XI! Hasta tal punto que la revista Paris Match encargó a Hergé, después de que Neil Armstrong dejara su mítica huella en la superficie lunar, una historieta-reportaje narrando la siguiente misión espacial, la del Apolo XII. Y no sólo eso, en 1982 la Sociedad Belga de Astronomía bautizó con su nombre el planeta descubierto en 1953 por el astrónomo Silvain Arend. El planeta Hergé está situado entre Marte y Júpiter.
Tintín y el espacio
Como todos los genios, Hergé tiene su legión de necios conjurados; pero su legión de rendidos fans -muchos verdaderos tintinólogos- sobrepasa con creces la de los envidiosos, y probablemente la de cualquier dibujante de comics. Aunque Hergé fue mucho más. Fue un gran conocedor de la fauna humana, un creador de personajes únicos, vivos, ricos en matices, y un inteligente cronista de los aconteceres de su época. 84 años después de su nacimiento, su obra sigue siendo patrimonio de millones de personas; y dentro de 84 años aún continuará siéndolo.
(Publicado originalmente en www.conmardefondo.blogspot.com.es/2013/01/tintin-y-el-secreto-de-herge.html)

Bicentenario de Orgullo y prejuicio

http://www.estandarte.com/noticias/libros/cl%C3%A1sica/bicentenario-de-orgullo-y-prejuicio-de-jane-austen_1647.html

Bicentenario de Orgullo y prejuicio

La inmortal novela de Jane Austen está de cumpleaños.

21 de enero de 2013. Estandarte
Qué: Bicentenario de Orgullo y prejuicio Autora: Jane Austen Año: 2013 Cuándo: 28 de enero de 2013 
Orgullo y prejuicio de Jane Austen cumple 200 años el próximo día 28 de enero, un bicentenario que bien vale como excusa para reencontrarse con una de esas mágicas obras que, a pesar de describir unas circunstancias humanas circunscritas a unas condiciones históricas y geográficas concretas, siguen emocionando y gustando a las generaciones posteriores. Es lo que tienen los clásicos…
Orgullo y prejuicio, edición ilustradaCon motivo de este bicentenario de Orgullo y prejuicio, la editorial Alianza ha lanzado una edición conmemorativa en la que el texto de Jane Austen se enriquece con los grabados de Hugh Thompson. Esta versión española es la de José Luis López Muñoz, Premio Nacional de Traducción, nada menos.
Para los bolsillos más ajustados, Alianza también tiene una versión formato bolsillo: una edición más asequible de 9,90 euros, frente a los 22 de la edición ilustrada.
Otra de las ediciones clásicas de Orgullo y prejuicio en español es la de Cátedra, bajo al supervisión de José Luis Caramés.
Orgullo y prejuicio está considerada como una de las mejores novelas escritas en inglés y su autora como una de las grandes escritoras en lengua inglesa. Novela entretenida, de suspense, con un argumento construido de forma perfecta, un diálogo irónico y ágil, a menudo brillante, ataca los vicios sociales más clásicos (el egoísmo, la arrogancia, la avaricia, la hipocresía, el esnobismo...) y mantiene al lector inteligente con una continua sonrisa irónica.
Aún con el paso del tiempo son pocos los que hoy discuten su lugar entre las mejores novelas escritas en inglés, con la intención de ser publicada, lo que hace que pueda considerarse a su autora, Jane Austen, un tanto revolucionaria, y lo que es más, la primera de las grandes mujeres escritoras en lengua inglesa.
La obra trata de arquetipos universales que se asientan en los valores y en la conducta moral de los seres humanos, siempre en lucha entre la verdad y la falsedad. En este combate silencioso e irónico aparecen reflejadas las diferencias que existen entre la apariencia de las cosas, los medios a través de los cuales los objetos y situaciones pueden ser percibidos y la verdadera realidad.

sexta-feira, 18 de janeiro de 2013

Los niños empiezan a aprender la lengua en el útero

07/01/2013

Los niños empiezan a aprender la
lengua en el útero

Eva del Amo, Aprendemas

El aprendizaje del idioma nativo comienza en el útero y los bebés son capaces de diferenciar los sonidos de su lengua materna prácticamente nada más nacer, según un estudio de la Universidad de Washington.

Los fetos desarrollan su capacidad auditiva a las treinta semanas de gestación y en los últimos dos meses de embarazo escuchan cómo habla su madre. «Como los sonidos vocálicos son las unidades más fuertes, el feto se queda con ellos», establecen los expertos.

Hasta el momento se sabía que los bebés comenzaban a discriminar los sonidos del lenguaje en los primeros meses de vida, pero este estudio establece, por primera vez, que este proceso ya se produce en el útero, cuando el feto es incluso capaz de discriminar los sonidos particulares de su idioma materno.

Para realizar la investigación se estudió a cuarenta bebés con pocas horas de vida nacidos en Estocolmo y Tacoma. En el experimento, los niños escucharon sonidos vocálicos en su lengua materna y en otros idiomas. El interés mostrado por los mismos se midió mediante el tiempo que succionaban un chupete conectado a un ordenador. La succión variaba según si el sonido le era o no conocido, succionando más tiempo cuando escuchaban los sonidos extranjeros.

El estudio puede contribuir a descubrir cómo los niños aprenden a lo largo de la vida.Según los expertos, en la primera infancia el cerebro infantil se convierte en una esponja capaz de absorber múltiples informaciones, una capacidad que se va perdiendo con el paso del tiempo.

Nuevas palabras para la Academia Española en 2012

 http://elcastellano.org/noticia.php?id=2086
27/12/2012

Nuevas palabras para la Academia
Española en 2012

Juan José Rodríguez, El Porvenir


Ya es tradicional un reporte y comentario de la actividad anual de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) que, en 2012 incorporó a su diccionario más de mil términos y acepciones de aparente uso habitual entre hispanohablantes y he aquí algunas de las más peculiares.

A varias de ellas usted de seguro las conoce desde hace rato (con otras apenas tendrá el gusto), pero la primera que mencionaremos se usa mucho y trata de aplicarse en España, un país con la huella del separatismo siempre presente.

1.- Autonomismo: Tendencia o doctrina que propugna el autonomismo político.

2.- Billonario: «Que posee un billón de unidades monetarias, o más, o que es muy rico»… Esta acepción es importante, ya que en inglés, un billón es una cantidad muy diferente a la nuestra: apenas mil millones y no un millón de millones. Para evitar confusiones, desde hace tiempo se ha comenzado a utilizar el término «millardo» para los mil millones. (Esta palabra es un préstamo del italiano).

3.- Bloguero: «Persona que crea o gestiona un blog», instrumento destinado a desaparecer, ya que muchos prefieren acudir a una plataforma de Facebook para llegar a más gente.

4.- Chat: (Del inglés, chat, propiamente ‘charla’) «Intercambio de mensajes electrónicos a través de Internet que permite establecer una conversación entre dos o varias personas»… Si bien el Messenger está a punto de desaparecer, el término llegó para quedarse a la hora de entablar comunicación virtual por escrito. Bueno.

5.- Cuentacuentos: «Persona que narra cuentos en público».

6.- Emplatar: «Colocar (la comida) en el plato de cada comensal antes de presentarlo en la mesa».

7.- Espanglish: «Modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos, en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés»… Si bien bajo su óptica -y quizá también la nuestra- esos grupos están «deformando» ambos idiomas, ese proceso es idéntico al que se vivió en la España renacentista donde se hablaron en concierto y desconcierto castellano, árabe, mozárabe, mudéjar, aljamía, vasco, gallego y demás lenguas que hoy pelean su autonomía, palabra que acabamos de ver hacer unos párrafos.

8.- Euroescepticismo: «Desconfianza hacia los proyectos políticos de la Unión Europea»: yo incluiría aquí el temor europeo a aceptar en su idioma los usos y costumbres que hacemos con el idioma en las Américas.

9.- Friki: «Extravagante, raro o excéntrico»… Algo me dice que aquí en México se seguirá escribiendo «Freak».

10.- Gayumbos: «(en España, coloquial) Calzoncillos». Esa palabreja no la he escuchado ni en las películas de Almodóvar o Bigas Luna y eso que los españoles tienen un humor más directo que el nuestro.

11.- Gasístico, ca: Perteneciente o relativo al gas (combustible). Mercado gasístico

12.- Gruista: Persona que maneja o conduce una grúa.

13.- Isidril: «Perteneciente o relativo a las fiestas patronales de San Isidro, en Madrid». Tenía que ser la de Madrid para tener su propia definición en la Real Academia una feria. Pintada por Goya, San Isidro es asunto que quizá provoca debate cada año en la prensa madrileña.

A ver cuántos siglos se tarda la academia en aceptar la palabra «Xmatcuil», la gran feria de Yucatán y de la que hace años hubo polémica porque la Secretaría de Turismo local quería darle un nombre que pudiésemos pronunciar los turistas enemigos de la X. ¿Se acuerda a usted de los libros de sexto año? No cabe duda que México y España son dos países separados por un mismo idioma.

Fracasan las normas de la RAE

Fracaso RAE: sólo y éste, con tilde

La Academia reconoce su fracaso sobre ciertos consejos...

14 de enero de 2013. Estandarte
Qué: RAE reconoce su fracaso respecto a la tilde de 'solo' y los pronombres demostrativos este, ese, aquel 
Parece que la RAE reconoce que a veces sus intentos son vanos: la omisión de la tilde en 'solo' y los pronombres demostrativos (este, ese, aquel…) no acaba de convencer a los hablantes: un buen número de ellos les siguen poniendo tilde.
Así lo ha reconocido esta semana Salvador Gutiérrez, miembro del Consejo Asesor de la Fundación del Español Urgente y director del Departamento de Español al Día de la RAE. Hace casi dos años que salió la nueva edición de la Ortografía de la RAE, en la que se incluían una serie de "propuestas normativas" (no aplicarlas constituye una falta de ortografía) y "consejos" (como su nombre indica, no son reglas, sino sugerencias).
Así como algunas de aquellas “propuestas normativas” sí se están implantando con naturalidad (acentuar mayúsculas, signos de puntuación, etcétera), "consejos" como los de suprimir la tilde diacrítica en el adverbio 'solo' o en los pronombres demostrativos parecen resistirse…
Gutiérrez (y, a través de él, la RAE) ha querido dejar claro que quienes desoyen estas recomendaciones no están faltando a la regla, ya que se trataba de "aconsejar" y explicar con criterios científicos por qué no se debían acentuar. "En la ortografía no hay que adaptar posturas contundentes, sino tratar de reorientar los usos", ha dicho.
Además, el miembro de la RAE se ha referido a otros proyectos puestos en marcha por el organismo, como la nueva edición del Diccionario de la Lengua Española (estará lista en 2014) o el Diccionario Histórico de la Lengua Española, que se gesta desde antes de la Guerra Civil. Se trata, según el académico, de un proyecto largo, "con más de 20 años de perspectiva", que exige muchísimo estudio y preparación y que tiene mucha importancia, además porque está concebido como un diccionario digital, en el que el orden alfabético no tiene importancia.